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Thuja occidentalis 'Esmeralda'
Luz: Pleno sol o semisombra. Requiere al menos 6 horas de sol directo para mantener su densidad y el color verde vibrante.
Suelo: Fértil, profundo y con buen drenaje. Se adapta a suelos neutros o ligeramente calizos, pero evita los terrenos excesivamente compactos.
Riego: Regular y constante. Es fundamental que el suelo mantenga la humedad, especialmente en ejemplares jóvenes y durante veranos secos. No tolerará la sequía total del sustrato.
Abonado: Aplique un fertilizante específico para coníferas o abono orgánico a principios de primavera para fortalecer su crecimiento.
Poda: Muy escasa. Su forma piramidal es natural. Solo se recomienda realizar podas ligeras a finales de invierno si se desea igualar la altura en setos.
Nota: Es extremadamente resistente al frío y, a diferencia de otras variedades, su follaje no se torna marrón durante el invierno.
Luz: Necesita pleno sol para mantener su vibrante color dorado. Si se planta en sombra, el follaje se vuelve verde lima y pierde densidad.
Suelo: Prefiere suelos fértiles y bien drenados. Se adapta a diferentes pH, pero sufre en suelos muy compactos o arcillosos.
Riego: Moderado. Es importante mantener cierta humedad en el sustrato, especialmente durante los veranos calurosos, pero siempre evitando el encharcamiento.
Crecimiento: Es de puerta ovoide natural y muy compacta. No suele superar los 60-80 centímetros en muchos años.
Resistencia: Soporta muy bien el frío y las heladas, lo que la hace ideal para climas continentales.