Pequeños Frutos

Acca sellowiana (Feijoa) Luz: Pleno sol. Aunque puede crecer en semisombra, necesita la exposición directa al sol para florecer con abundancia y para que los frutos maduren correctamente. Suelo: Prefiere suelos ricos en materia orgánica, bien drenados y con un pH ligeramente ácido. Tolera suelos arcillosos si no se encharcan. Riego: Moderado. Es resistente a la sequía una vez establecida, pero durante la floración y el desarrollo del fruto en verano, el riego constante es clave para evitar que la fruta caiga antes de tiempo. Abonado: Aporte de abono orgánico o compost en primavera y otoño. Un refuerzo de potasio antes del verano mejora la calidad y el sabor del fruto. Poda: Se realiza a finales de invierno. Es muy versátil: admite podas de formación para setos, para convertirla en un pequeño árbol o simplemente para limpiar el centro y que entre la luz. Nota: Sus flores tienen estambres rojos muy llamativos y pétalos carnosos que son comestibles. Es una planta excepcionalmente resistente al viento y la salinidad, ideal para jardines cerca del mar.
🍓 Fresón (Fragaria x ananassa) Luz: Pleno sol (necesita al menos 6-8 horas diarias para que los frutos sean dulces). Riego: Frecuente pero controlado; mantenga el sustrato húmedo sin mojar la corona ni las hojas para evitar hongos. Suelo: Rico en materia orgánica, suelta y con excelente drenaje (ligeramente ácido). Floración: Primavera y verano (flores blancas o rosadas que dan paso al fruto). Clave de éxito: Usar acolchado (paja o malla) para que los frutos no toquen la tierra y retirar los estolones si se prefiere priorizar la producción de frutos sobre la reproducción. Uso: Huertos urbanos, macetas colgantes o borduras en jardines.