Palmáceas

Phoenix canariensis (Palma canaria) Luz: Muy versátil. Aunque los ejemplares jóvenes pueden tolerar la semisombra, prefiere una exposición a pleno sol para un desarrollo óptimo y una corona de hojas densa y vigorosa. Suelo: Muy adaptable. Prefiere suelos profundos, fértiles y bien drenados, aunque destaca por su gran resistencia a terrenos arcillosos, calizos e incluso suelos moderadamente salinos cerca de la costa. Riego: Moderado. Necesita aportes regulares de agua durante los meses de verano y en sus primeros años de vida. Una vez establecida, es una especie sumamente resistente a la sequía prolongada. Abonado: Un aporte de fertilizante específico para palmeras (rico en potasio y magnesio) o materia orgánica a principios de primavera y mediados de verano estimula un crecimiento más rápido y un verde más intenso. Poda: Se realiza exclusivamente para eliminar las hojas secas o dañadas de la parte inferior. No es recomendable podar hojas verdes, ya que debilita a la palmera y la hace más susceptible a plagas. Nota: Es una especie dioica de crecimiento lento pero muy longeva. Es fundamental vigilar la presencia del picudo rojo ( Rhynchophorus ferrugineus ), su principal amenaza, mediante tratamientos preventivos anuales.
Yucca gigantea (Elegans) Clima: Adaptable a climas mediterráneos y oceánicos. En zonas como Gijón, se recomienda ubicación soleada. Resistencia al frío: Soporta heladas breves y puntuales de hasta -3°C. En zonas de heladas persistentes, requiere protección con manta térmica. Exposición: Pleno sol para un desarrollo óptimo (tolera semisombra). Riego: Escaso. Muy resistente a la sequía. Es crítico asegurar un excelente drenaje para evitar la pudrición radicular por exceso de lluvia. Suelo: Prefiere suelos arenosos o ligeros. En climas húmedos, evitar terrenos arcillosos o encharcables. Salinidad: Alta tolerancia al viento marino y ambientes costeros.