PALMERA CANARIA (PHOENIX CANARIENSIS)
Phoenix canariensis (Palma canaria)
Luz: Muy versátil. Aunque los ejemplares jóvenes pueden tolerar la semisombra, prefiere una exposición a pleno sol para un desarrollo óptimo y una corona de hojas densa y vigorosa.
Suelo: Muy adaptable. Prefiere suelos profundos, fértiles y bien drenados, aunque destaca por su gran resistencia a terrenos arcillosos, calizos e incluso suelos moderadamente salinos cerca de la costa.
Riego: Moderado. Necesita aportes regulares de agua durante los meses de verano y en sus primeros años de vida. Una vez establecida, es una especie sumamente resistente a la sequía prolongada.
Abonado: Un aporte de fertilizante específico para palmeras (rico en potasio y magnesio) o materia orgánica a principios de primavera y mediados de verano estimula un crecimiento más rápido y un verde más intenso.
Poda: Se realiza exclusivamente para eliminar las hojas secas o dañadas de la parte inferior. No es recomendable podar hojas verdes, ya que debilita a la palmera y la hace más susceptible a plagas.
Nota: Es una especie dioica de crecimiento lento pero muy longeva. Es fundamental vigilar la presencia del picudo rojo ( Rhynchophorus ferrugineus ), su principal amenaza, mediante tratamientos preventivos anuales.