MIMOSA INJERTADA (ACACIA DEALBATA)
Acacia dealbata (Mimosa injertada)
Luz: Pleno sol. Necesita una exposición muy luminosa y cálida para florecer de forma espectacular y mantener un crecimiento compacto y saludable.
Suelo: Gracias al injerto (generalmente sobre un patrón resistente), tolera mucho mejor los suelos calizos y pobres que la mimosa común, evitando la clorosis férrica. Requiere, sin embargo, un drenaje excelente para evitar hongos en las raíces.
Riego: Moderado. Debe ser regular durante los dos primeros años tras la plantación y durante el verano. Una vez establecido, soporta bien periodos de sequía, aunque agradece cierta humedad ambiental.
Abonado: Un aporte de abono orgánico o compost maduro al final del invierno. Es importante no abusar de los fertilizantes nitrogenados, ya que pueden provocar un crecimiento excesivamente tierno y débil frente al viento.
Poda: Se realiza una poda de formación y limpieza justo después de la floración (primavera). Esto es vital para controlar su expansión, mantener la copa densa y eliminar ramas dañadas por el viento o el frío.