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Rododendro
Luz: Semisombra. Necesita luz pero debe evitar el sol directo intenso, especialmente en las horas centrales del día, para no quemar su follaje.
Suelo: Ácido, rico en materia orgánica y con drenaje impecable. Es muy sensible al exceso de cal y a la compactación del terreno.
Riego: Frecuente y regular. El sustrato debe permanecer húmedo pero nunca saturado. Es fundamental usar agua sin cal (lluvia o acidificada).
Abonado: Moderado. Utilizar fertilizante específico para plantas acidófilas al finalizar la floración para ayudar a la formación de yemas del año siguiente.
Poda: Mínima. Limitarse a retirar las flores marchitas y las ramas secas o dañadas. Evitar podas drásticas ya que su crecimiento está pausado.
Nota: Sus raíces son muy superficiales, por lo que no se debe cavar cerca de la base. Un acolchado de corteza de pino ayuda a mantener la acidez y la humedad necesaria.